El número 112 continúa evolucionando para adaptarse a las nuevas tecnologías de comunicación y a las necesidades de una sociedad cada vez más conectada.
El 112 es el número europeo de emergencias, disponible gratuitamente desde teléfonos fijos y móviles en todos los países de la Unión Europea. Las llamadas son atendidas por operadores que gestionan directamente la emergencia o la transfieren al servicio correspondiente según la organización existente en cada país.
En muchos países, los operadores pueden atender también llamadas en otros idiomas, aunque las capacidades lingüísticas disponibles dependen de cada Estado y de la organización de sus servicios de emergencia.
Los sistemas de emergencia también reciben información sobre la localización del llamante. Sin embargo, las tecnologías disponibles y el nivel de precisión pueden variar entre países y situaciones. El informe de la Comisión Europea sobre la implantación del 112 señalaba, por ejemplo, que en septiembre de 2024 25 Estados miembros, además de Islandia y Noruega, disponían de sistemas PSAP compatibles con Advanced Mobile Location (AML), mientras que solo ocho Estados confirmaban su disponibilidad para usuarios en roaming.
Al mismo tiempo, las arquitecturas de nueva generación están permitiendo ampliar progresivamente las posibilidades de comunicación.
Frente al modelo tradicional basado principalmente en la voz, las nuevas infraestructuras pueden incorporar otros formatos, como el texto en tiempo real y, cuando los sistemas disponen de las capacidades necesarias, comunicaciones de conversación total que combinan voz, texto y vídeo.
La Comisión Europea ha establecido requisitos específicos para mejorar el acceso a los servicios de emergencia de las personas con discapacidad, incluyendo alternativas a la comunicación exclusivamente mediante voz.
Esta transformación requiere adaptar los centros de atención de emergencias. Los PSAP deben evolucionar para poder recibir, procesar y enrutar diferentes tipos de comunicaciones y la información asociada a ellas.
La transición hacia arquitecturas basadas en IP y sistemas de nueva generación puede facilitar esta integración.
También será necesario garantizar que estas capacidades sean interoperables entre diferentes redes y proveedores. Un ciudadano debe poder acceder a los servicios de emergencia independientemente de la tecnología utilizada para establecer la comunicación, siempre dentro de las capacidades disponibles en cada territorio.
La evolución del 112 está estrechamente relacionada con el desarrollo de NG112, que busca precisamente proporcionar una arquitectura más flexible y preparada para gestionar comunicaciones de nueva generación.
La Comisión Europea ya señala la migración tecnológica de los PSAP hacia sistemas basados en conmutación de paquetes y recoge diferentes plazos relacionados con las comunicaciones de texto en tiempo real y eCall.
El futuro del 112 será, por tanto, progresivamente más digital y multimedia, pero esta transformación será gradual y dependerá de la preparación tecnológica de cada país y de cada centro de atención.
El reto consiste en conseguir que voz, datos, localización y nuevos canales de comunicación puedan integrarse dentro de un mismo ecosistema, manteniendo al mismo tiempo la disponibilidad, seguridad e interoperabilidad necesarias para responder cuando una emergencia lo requiere.
